
Camagüey, 6 mar.- La Tarea Vida, un ambicioso proyecto nacional de Cuba destinado a mitigar los efectos del cambio climático, progresa de manera organizada y decidida en los 13 municipios de Camagüey. Con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), se han establecido estrategias efectivas para contrarrestar las consecuencias de la variabilidad climática, impactando diversas áreas como la agricultura, la infraestructura social y la protección ambiental.
La protección de las costas en los municipios de Santa Cruz del Sur, Minas, Sierra de Cubitas, Florida y Nuevitas es esencial para conservar esos ecosistemas refugios de especies endémicas y prevenir la erosión. Estas áreas necesitan acciones específicas centradas en la conservación y el manejo sostenible, con el fin de asegurar su bienestar y promover un desarrollo equilibrado y duradero.

Instituciones estatales, centros de investigación, las filiales camagüeyanas de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), el Instituto de Suelos, Sanidad Vegetal y la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz trabajan en estrecha colaboración para implementar estas acciones.
Odalis Marrero Vallina, presidenta de la ACTAF en el territorio significó que "el impacto del cambio climático se ha sentido con intensidad en Camagüey, donde muchos productores han visto arrasadas sus cosechas y actividades económicas. La Tarea Vida surge como una respuesta a esta crisis, promoviendo medidas inmediatas y sostenibles que fortalezcan la capacidad de adaptación de la región. Gracias a la colaboración entre diferentes sectores, se busca no solo enfrentar las adversidades climáticas, sino también transformar estos desafíos en oportunidades para el desarrollo local".

Uno de los pilares de este proyecto es la mejora de la eficiencia energética, que incluye la instalación de paneles solares en comunidades rurales aisladas. Esta iniciativa favorece el acceso a energía renovable y empodera a las comunidades, al reducir su dependencia de fuentes no sostenibles. Además, se han reforzado las acciones de resiliencia en barrios y zonas costeras vulnerables, donde las amenazas de inundaciones y huracanes son constantes.
Otras medidas relevantes son la reforestación y la creación de cortinas rompeviento, destinadas a proteger las áreas vulnerables y restaurar ecosistemas dañados. La siembra de manglares en zonas costeras actúa como barrera natural, ayudando a reducir el impacto de fenómenos meteorológicos extremos y a minimizar los daños causados por huracanes. Estas acciones posicionan a la región agramontina como un ejemplo de cómo la unión de la comunidad, el gobierno y la academia puede enfrentar de manera efectiva los efectos del calentamiento global.

La Tarea Vida en Camagüey representa más que un esfuerzo por mitigar la alteración del clima, simboliza una oportunidad para fortalecer la colaboración entre las instituciones gubernamentales, el sector académico y la sociedad civil. A medida que la región avanza en la implementación de estas estrategias, las expectativas son altas: no solo se busca garantizar el bienestar de las generaciones presentes, sino también preservar el entorno para las futuras, transformando la adversidad en un motor de crecimiento sostenible. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Fotos: Tomadas de Internet)